Detesto los días sin un momento de tristeza, por lo menos pequeño… sobre todo, detesto los meses sin un día de tristeza… pero más que nada, detesto los días y momentos de tristeza sin valentía, de esos he tenido muchos: días en los que he querido escribir y no lo hago, hablar y no lo hago, partir y no lo hago, llorar y no lo hago, creer y no lo hago, sonreir y no lo hago, morir y no lo hago… esos son los días con momentos de tristeza y sin valentía.
Hoy, afortunadamente, no es uno de esos días…







